Blog20 de agosto de 2026

VOLVER A SÍ MISMOS Capítulo 1

VOLVER A SÍ MISMOS Capítulo 1

Cuando dejas de escuchar tu propia voz

Lo que la vida de Paulo Coelho puede enseñarnos sobre volver a uno mismo


Hay pérdidas que todos reconocemos.

La pérdida de una persona.

De un trabajo.

De una oportunidad.

Pero existe otra mucho más silenciosa.

La de uno mismo.

No sucede de repente.

Comienza con pequeñas renuncias.

Aceptamos una decisión para evitar un conflicto.

Guardamos silencio cuando deseábamos hablar.

Postergamos un sueño porque parece más sensato esperar.

Con el tiempo, esas pequeñas elecciones dejan de parecernos excepcionales.

Se vuelven costumbre.

Y un día descubrimos que seguimos adelante, aunque ya no sabemos si la vida que llevamos también nos pertenece.

Quizá esa sea una de las experiencias más humanas que existen.

La de buscar nuestra propia voz después de haber pasado demasiado tiempo escuchando la de los demás.

Muchos años antes de que el mundo conociera su nombre, un joven brasileño recorría ese mismo camino.

No soñaba con convertirse en uno de los escritores más leídos del mundo.

Buscaba algo mucho más difícil.

Encontrar un lugar donde pudiera ser plenamente él mismo.

Había nacido en una familia que deseaba ofrecerle un futuro seguro.

Como tantos padres, imaginaban para su hijo una profesión estable, una vida ordenada y un camino con pocas incertidumbres.

Él, sin embargo, sentía una llamada distinta.

Escribir no era un pasatiempo.

Era la forma en que comprendía el mundo.

Lo que para él era una vocación, para quienes lo amaban parecía un riesgo.

Y cuando las personas que más queremos no logran comprender lo que sentimos, comienza una de las experiencias más difíciles de la vida.

No porque dejen de querernos.

Sino porque, algunas veces, el amor también habla el lenguaje del miedo.

Convencidos de que estaban actuando por su bien, sus padres autorizaron su ingreso en instituciones psiquiátricas durante varias etapas de su juventud.

Décadas después, el propio Paulo Coelho recordaría aquellos años como una de las etapas más dolorosas de su vida.

No solo por la pérdida de libertad.

Sino porque comenzaron a sembrar una pregunta capaz de cambiar la vida de cualquier persona.

¿Y si los demás tienen razón sobre quién soy?

Hay heridas que nacen del rechazo.

Otras, de la ausencia.

Pero existen algunas que aparecen cuando dejamos de confiar en nuestra propia voz.

Y esas suelen ser las más silenciosas.

Durante mucho tiempo buscó respuestas.

Escribió.

Compuso canciones.

Participó en movimientos culturales.

Exploró distintos caminos espirituales.

Cada experiencia parecía acercarlo a una respuesta.

Y, al mismo tiempo, plantear una nueva pregunta.

No estaba buscando el éxito.

Estaba buscando un lugar donde pudiera vivir sin sentirse dividido entre quien era y quien otros esperaban que fuera.

Quizá esa búsqueda nos resulte más cercana de lo que imaginamos.

No todos hemos vivido una historia como la suya.

Pero muchos hemos sentido, alguna vez, la tentación de abandonar una parte de nosotros para encajar.

A veces ocurre al elegir una profesión.

Otras, dentro de una relación.

En una decisión importante.

O simplemente cuando dejamos de expresar lo que sentimos para no decepcionar a quienes amamos.

Es ahí donde comienza el verdadero extravío.

No cuando perdemos el rumbo.

Sino cuando dejamos de reconocernos mientras seguimos avanzando.

Con los años, algo empezó a cambiar.

No porque desaparecieran las dudas.

Ni porque la vida se volviera sencilla.

Cambió porque, poco a poco, comenzó a confiar de nuevo en esa voz que nunca había dejado de existir.

Solo había permanecido demasiado tiempo cubierta por el ruido.

Años después publicaría El alquimista.

Su éxito no fue inmediato.

Sin embargo, con el paso del tiempo, aquella historia encontraría lectores en todo el mundo y terminaría convirtiéndose en una de las novelas más leídas y traducidas de nuestra época.

Podría parecer que ese fue el momento en que cambió su vida.

Sin embargo, el verdadero cambio había comenzado mucho antes.

El día en que dejó de medir su valor por las expectativas de los demás y empezó a escuchar, una vez más, aquello que llevaba años intentando decirle su propia voz.

Quizá por eso sus libros siguen acompañando a tantas personas.

No porque ofrezcan todas las respuestas.

Sino porque recuerdan que cada ser humano necesita encontrar su propio camino.

Y ese camino nunca puede ser recorrido por nadie más.

Quizá nunca escribamos un libro que viaje por el mundo.

Quizá nuestro nombre nunca aparezca traducido a decenas de idiomas.

Y eso no cambia lo esencial.

Cada vida guarda una pregunta que solo puede responder quien la vive.

¿Estoy siendo fiel a quien realmente soy?

No siempre es una pregunta cómoda.

A veces llega cuando todo parece estar en orden.

Otras veces aparece precisamente cuando sentimos que nos hemos perdido.

Sea cual sea el momento, merece ser escuchada.

Porque volver a uno mismo no consiste en convertirse en alguien diferente.

Consiste, muchas veces, en recordar a la persona que fuimos antes de empezar a vivir únicamente para cumplir las expectativas de los demás.

Tal vez esa sea la razón por la que algunas historias permanecen con nosotros durante tantos años.

Permanecen porque iluminan algo profundamente humano.

Y cuando eso ocurre, dejamos de leer la historia de otra persona.

Comenzamos, casi sin darnos cuenta, a releer la nuestra.


Hasta nuestro próximo encuentro

Gracias por regalarte este momento de pausa.

Nos vemos en el camino.

"somoS. sanamoS. seguimoS."

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