TRG y Grandes pensadores11 de septiembre de 2025

Frankl y la TRG

Frankl y la TRG

Viktor Frankl, psiquiatra, neurólogo y sobreviviente del Holocausto, es uno de los grandes pensadores del siglo XX que reflexionó profundamente sobre el sentido del sufrimiento. Su obra maestra, El hombre en busca de sentido, no es solo un testimonio humano, sino una brújula existencial.

En este artículo, exploramos cómo su filosofía se entrelaza con los fundamentos de la Terapia de Reprocesamiento Generativo (TRG), y cómo esta técnica actual permite a los pacientes darle un nuevo significado al trauma, liberarse del pasado y reconectar con su misión de vida.

Sufrimiento y sentido: el núcleo de la transformación

Frankl afirmaba que el sufrimiento se vuelve destructivo solo cuando no tiene sentido.
No se trata de negar el dolor, sino de transformarlo en una fuerza interior que empuje hacia la trascendencia.

Eso es exactamente lo que hace la TRG:

Acompaña al paciente a sumergirse en sus memorias dolorosas, no para quedarse atrapado, sino para reprocesarlas, integrarlas y liberar el aprendizaje escondido en ellas.

Una persona no puede cambiar lo que vivió, pero sí puede sanar cómo lo lleva en el cuerpo y en el alma.

Libertad interna frente a circunstancias externas

Frankl enseñaba que incluso en condiciones extremas, el ser humano tiene una libertad que nadie puede quitarle: la de elegir su actitud frente a lo que le sucede.

En TRG vemos esto constantemente:

Personas que creían estar condenadas a repetir sus patrones emocionales —abandono, miedo, rechazo, dependencia— descubren que el trauma no es una sentencia, sino una historia que puede ser reescrita.

Y al hacerlo, recuperan la capacidad de elegir desde el presente, en lugar de reaccionar desde la herida.

Reproceso como resignificación profunda

Para Frankl, el ser humano necesita encontrar sentido, incluso en el dolor. No cualquier sentido, sino uno auténtico, surgido desde dentro.

La TRG ofrece ese espacio: al reprocesar recuerdos dolorosos, se disuelve la carga emocional, y eso permite resignificar la experiencia.

Ya no es “me pasó esto y estoy roto”, sino:

🟡 “Me pasó esto… y descubrí algo valioso en mí”
🟡 “Me pasó esto… y ahora sé cómo cuidar mi valor”
🟡 “Me pasó esto… y lo convertí en fuente de amor o vocación”

La voluntad de sentido y el deseo de sanar

Frankl llamaba a esto “la voluntad de sentido”, y la TRG puede entenderse como una técnica para activar y liberar ese impulso interior.

No se trata de repetir afirmaciones vacías. En TRG se entra al núcleo de la memoria inconsciente y se crea una nueva codificación emocional real, sostenida por el cuerpo, no solo por la mente.

Por eso, tras una sesión TRG bien guiada, el paciente no solo se siente aliviado… se siente diferente. Como si algo se hubiera reordenado desde adentro.

Conclusión: sentido, sanación y libertad

Frankl y la TRG coinciden en una verdad poderosa:

El sufrimiento no tiene por qué destruirte. Puede abrirte a una nueva dimensión de ti mismo.

Cada trauma reprocesado con TRG es una invitación a recuperar tu historia y convertirla en propósito.

El terapeuta no da ese sentido: acompaña al paciente a descubrirlo dentro de sí.


“El ser humano está orientado al sentido más que al placer.” — Viktor Frankl
En un mundo de ruido emocional, la TRG permite que ese sentido vuelva a escucharse.

"somoS. sanamoS. seguimoS."

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