TRG y Grandes pensadores4 de septiembre de 2025

Buda y la TRG

Buda y la TRG

Más de 2.500 años antes de que existieran las terapias modernas, Buda enseñaba algo que hoy la neurociencia y la clínica confirman: el sufrimiento humano no solo viene de lo que ocurre, sino de cómo lo interpretamos, lo retenemos y lo evitamos.

En este artículo exploramos cómo la Terapia de Reprocesamiento Generativo (TRG), aun desde un lenguaje distinto, sigue la misma ruta que Buda proponía: la observación sin juicio, la liberación del apego al dolor y el retorno a la presencia.

La raíz del sufrimiento está en la resistencia

Buda enseñaba que el sufrimiento surge de los apegos, aversiones e ignorancia. No sufrimos por lo que sentimos, sino por cómo nos relacionamos con lo que sentimos.

La TRG permite acceder a memorias emocionales congeladas, justamente donde nació esa resistencia. Cuando una emoción no fue validada, sentida o expresada, queda atrapada en el inconsciente y el cuerpo, generando reacciones desproporcionadas en el presente.

La TRG acompaña a la persona a sentir lo que antes no pudo, con presencia, conciencia y seguridad.

Observar sin juicio: la base de la transformación

El camino budista enseña a observar el dolor sin identificarse con él. A dejar de ser esclavos de nuestras emociones y pensamientos.

La TRG activa ese mismo proceso, pero desde lo corporal y emocional:

  • El paciente accede a un recuerdo
  • Lo observa desde un lugar seguro (tercera posición)
  • Lo siente, lo procesa y lo integra, sin juicio ni huida

Esto genera lo que Buda llamaba liberación: el recuerdo ya no tiene poder sobre la conducta ni sobre el cuerpo. Se disuelve la carga.

Reprogramar el patrón de sufrimiento

Buda no negaba el dolor, pero enseñaba que el sufrimiento continuo es un hábito mental y emocional.
La TRG, con su enfoque de reprocesamiento cronológico, somático y temático, permite desactivar esos hábitos desde la raíz.

Ya no es necesario seguir reaccionando desde:

  • El miedo a ser rechazado
  • La angustia por no ser suficiente
  • La necesidad de controlar para no perder
  • El silencio para evitar conflicto

Todo eso fue aprendido. Y como fue aprendido, puede ser desinstalado.

El presente como única verdad

Buda enseñaba que la liberación se encuentra en el aquí y ahora, cuando soltamos el pasado y dejamos de temer el futuro.

La TRG permite que eso sea una experiencia vivida, no solo una idea bonita.
Cuando se reprocesa el pasado, el cuerpo deja de estar en estado de alerta, y la persona puede volver a habitar el presente con más ligereza.

Ya no necesita huir. Ya no necesita luchar. Solo estar.

Conclusión: sanar es despertar

Buda y la TRG coinciden en lo esencial:
El sufrimiento humano puede cesar cuando se lo observa, se lo comprende y se lo libera.

TRG es, en muchos sentidos, una vía moderna del noble sendero de sanación:

  • Hay dolor
  • Hay apego al dolor
  • Hay una salida
  • Y hay un camino práctico para llegar allí

Ese camino no es externo, ni se logra con control o fuerza de voluntad.
Es interno. Corporal. Amoroso. Profundo.

Y sí, es posible.

“El conocimiento es aprender cada día. La sabiduría es soltar cada día.”
— Buda

"somoS. sanamoS. seguimoS."

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