Damasio y la TRG

El cuerpo como guardián de la memoria emocional
Durante décadas, la ciencia creyó que el pensamiento era superior a la emoción. Pero el neurocientífico portugués Antonio Damasio demostró lo contrario: las emociones son el fundamento de la razón, y están profundamente arraigadas en el cuerpo.
Esta visión revolucionaria transformó la forma en que entendemos el comportamiento humano.
Y hoy, la Terapia de Reprocesamiento Generativo (TRG) lleva esa teoría a la práctica clínica, al trabajar directamente con el cuerpo como puerta de entrada al inconsciente.
Las emociones no están solo en el cerebro: están en el cuerpo
Damasio demostró que las emociones se generan a partir de cambios fisiológicos: ritmo cardíaco, tensión muscular, hormonas, temperatura, postura…
El cuerpo es el primer lugar donde ocurre la emoción. Solo después, la mente le pone nombre.
La TRG lo confirma: muchas veces el paciente no puede nombrar lo que siente, pero sí puede señalar dónde lo siente.
Al atender esa zona corporal con respeto y guía terapéutica, se accede a la memoria inconsciente que la originó.
Somatización: el lenguaje oculto del trauma
Para Damasio, cuando una emoción queda sin resolver, el cuerpo la retiene como estado somático crónico.
La TRG parte de esta misma comprensión:
- Dolor de garganta recurrente → trauma vinculado a la voz o al silencio
- Bloqueo en el pecho → memoria de abandono o pérdida
- Tensión en mandíbula o piernas → miedo a actuar, huir o hablar
Estas no son solo molestias físicas. Son mapas emocionales que guían al terapeuta TRG hacia la causa oculta.
Reprocesar para liberar
Damasio habla del "marcador somático": una emoción asociada a una memoria que condiciona futuras decisiones.
La TRG permite reproducir el marcador somático de forma consciente, segura y dirigida, para que el paciente pueda:
- Sentirlo sin colapsar
- Observarlo sin juicio
- Comprenderlo y soltarlo
El resultado: el marcador pierde fuerza y ya no controla más la vida de la persona.
Cuerpo y emoción, aliados en la sanación
La gran contribución de Damasio fue devolverle valor al cuerpo en los procesos mentales.
La TRG honra esta visión. No se enfoca solo en hablar del pasado, sino en reprocesar lo que quedó impreso en la biología emocional del paciente.
Por eso, cuando alguien dice “no sé por qué me siento así”, la TRG responde:
“Escuchemos a tu cuerpo. Él sí lo sabe.”
Conclusión: donde la mente se pierde, el cuerpo guía
Damasio y la TRG coinciden en un punto clave: la emoción es corporal, y la sanación también.
No basta con entender lo que pasó.
Hay que sentirlo con conciencia y permitir que el cuerpo lo libere.
La TRG convierte esa comprensión en una experiencia clínica poderosa y transformadora.
“Las emociones son necesarias para la toma de decisiones racionales.”
— Antonio Damasio
"somoS. sanamoS. seguimoS."